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lunes, 14 de marzo de 2011

evolucion del merengue

El merengue era una danza festiva, para divertirse, por lo que se extendió rápidamente entre las fiestas del pueblo, venciendo su rechazo inicial. En 1875 Ulises Espaillat inició otra campaña contra este baile que fracasó estrepitosamente, pues éste ya había cautivado a toda la región de Cibao , considerada hoy cuna del merengue. A principios del siglo XX, músicos cultos y muy populares como Juan Espínola y Julio Alberto Hernández apoyaron la difusión del merengue en los salones de baile.
Su éxito no fue inmediato ya que a pesar de que establecieron la forma musical del merengue, no pudieron conseguir que el merengue penetrara en la alta sociedad y se considerara como una creación del pueblo dominicano. Pero a partir de 1930, el merengue logró difundirse en zonas donde antes era desconocido, en parte gracias al reciente uso de la radio y al gusto del dictador Rafael Leónidas Trujillo por esa forma de baile. A pesar de esto, la alta sociedad dominicana siguió sin aceptarlo hasta que una familia de buena posición solicitó al músico Luis Alberti que compusiera un merengue de letra decente para amenizar una de sus fiestas. A partir de entonces, se diseminó muy rápidamente por todo el país.
Como fueron músicos cultos los que fijaron la forma musical del nuevo merengue, los músicos populares trataron de imitar y seguir este modelo mientras que el hombre de campo continuó tocando el merengue en su forma original. Esto dio origen a dos formas de merengue: el merengue folclórico o típico, que aún se encuentra en los campos, y el merengue de salón, propio de los centros urbanos. De esta manera, desplazó a algunos otros bailes típicos como la tumba, que requería gran esfuerzo físico y mental, mientras que la coreografía del merengue, en la que el hombre y la mujer no se sueltan nunca era bastante simple, aunque poco a poco fueron desarrollándose diversas figuras para este baile de salón.

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